Justicia con mirada femenina; una labor que va más allá de aplicar la ley
- La Rata

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Por: Paulina Chessal Echavarría
“Siempre digo a quienes colaboran conmigo, que debemos tener en mente que, detrás de cada expediente, hay una persona esperando Justicia”
“Cuando tienes valores morales y una buena educación, es más fácil sobreponerse a las tentaciones que te acechan”
Las juezas Norma Ávila Veyna y Magdalena González Vega en el marco de la conmemoración del Día internacional de las Juezas, compartieron su experiencia sobre la presencia de las mujeres en el ámbito de la judicatura, así como la responsabilidad de impartir justicia y los cambios que enfrenta el sistema judicial en México.
A partir de sus experiencias profesionales, ambas coinciden en que la labor de quienes imparten justicia no se limita únicamente a la aplicación de la ley, sino que implica una profunda responsabilidad ante las personas que se ven enfrentadas a vivir procesos judiciales.
Mujeres en la judicatura
Uno de los temas que principalmente han atravesado las experiencias profesionales vividas por ambas juzgadoras, es el lugar que han ocupado las mujeres dentro del Poder Judicial a lo largo de su historia. En este sentido, Norma Ávila comparte que durante muchos años la presencia femenina fue constante y activa en diversas áreas del sistema, pero no necesariamente en cargos de mayor jerarquía.
“Hasta hace algunos años, la mayoría de las personas que laborábamos en el Poder Judicial Federal éramos mujeres; sin embargo, el cargo más alto al que solíamos llegar era el de secretaria.”
Norma señala la existencia de los llamados “techos de cristal” a los que define como barreras estructurales que, aunque no siempre se pueden observar, limitan el acceso de las mujeres a puestos de mayor responsabilidad.
“Si bien, en apariencia las oportunidades surgían para todos y todas por igual, lo cierto es que la función jurisdiccional es altamente demandante y muchas cumplimos además con responsabilidades domésticas y de cuidado”
Es indispensable hacer énfasis en este último aspecto señalado por la juzgadora: las mujeres, además de su vida profesional, mantienen también una vida personal que en muchas ocasiones puede resultar compleja. Esta realidad implicó, en un inicio, un desafío considerable; sin embargo, con el paso del tiempo se han impulsado medidas positivas orientadas a ampliar las oportunidades y facilitar el acceso y desarrollo de las madres profesionistas.
“Una vez en el cargo, el gran reto, como mujer, es la permanencia logrando un equilibrio entre la vida personal y laboral.” Menciona Ávila.
Por otro lado, Magdalena González menciona que su llegada al ámbito judicial ocurrió en una etapa muy temprana de su vida profesional y que, a pesar de su corta edad, fue bien recibida y logró encontrarse bajo la protección de sus colegas.
“A mí no me fue tan mal, porque entré a ese mundo recién salida de la Facultad de Derecho y creo que más bien los señores sentían la necesidad de protegerme”
Sensibilidad y responsabilidad
Más allá de las experiencias y trayectorias individuales, ambas coinciden en que el ejercicio de la justicia exige un equilibrio entre sensibilidad y objetividad. Existen asuntos complejos que llegan a los tribunales y pueden tener un fuerte impacto en el ser humano.
“La objetividad y la imparcialidad son, sin duda, dos principios que deben regir nuestro actuar como personas juzgadoras” menciona Ávila.
En este sentido, reconoce que algunos casos que pueden resultar particularmente sensibles son aquellos relacionados con violencia o con la protección de menores, pero hace énfasis en que la misma sensibilidad debe ser usada a favor de los involucrados.
“Esa sensibilidad debe funcionar, en todo caso, como herramienta para actuar de una forma más justa, pero siempre dentro del marco de la legalidad, procurado una mayor protección y, por ende, una sentencia más justa y reparadora.”
Por su parte, Magdalena confirma la declaración de Ávila al recordar los deberes éticos y morales que un juzgador debe siempre tener en cuenta.
“Es una obligación ética del juez apegarse a la ley; en los casos que mencionas, sí se necesita mucha sensibilidad, pero sin que te quite el deber de actuar con justicia.”
Leyes y feminismo
En México, se han promovido leyes que velan por el bienestar de las mujeres, su protección, así como las herramientas que ayudan a las víctimas de agresiones identificadas como violencia de género.
Menciona Ávila como es que estas leyes han dado un mayor acercamiento a prácticas que favorecen a la mujer en el sentido de no revictimización y darle enfoque a problemas reales que han dejado de ser normalizados.
“Procurando así, en sede interna, sin necesidad de acudir a un sistema que, de suyo, es subsidiario, una reparación integral, pero también actuar en aras de lograr una prevención, no repetición y, en el mejor de los casos, la erradicación de esa violencia, que es la más grave, vergonzosa y dolorosa para nuestro México.”
Mientras tanto, nos volvemos a encontrar con una realidad un poco pesimista en un México tan mediático en el cual los medios de comunicación y las redes sociales parecen dominar comunidades enteras y en el cual se utiliza la justicia en favor de muchos en lugar de favorecer la verdad. Menciona González que las leyes y las nuevas reformas a veces son impulsadas por medios engañosos.
“Podemos decir que se ha avanzado en la protección de ellas. Lo que también veo, es que muchas veces las reformas obedecen a intereses de los partidos políticos y las leyes no se trabajan a fondo para lograr su objetivo de mayor protección, sino que las reformas obedecen a circunstancias mediáticas.”
Percepción pública y corrupción
Otro tema que aparece en la conversación y se repite a lo largo de la percepción pública es sobre la corrupción dentro del sistema judicial. Sobre ello, Ávila considera que, aunque es cierto que existen retos y obstáculos institucionales, la mayoría de las personas juzgadoras actúan bajo el principio de la misma independencia judicial.
“Reconozco que el Poder Judicial Federal tiene carencias y deficiencias que corregir; pero en su gran mayoría, las personas juzgadoras actuamos bajo el principio de independencia, que implica actuar sin presiones externas o internas.”
También explica que los problemas que impiden sancionar ciertos delitos no se originan necesariamente en los tribunales, sino en etapas previas al proceso penal y son ellos y ellas mismas quienes reciben castigos y críticas mediáticas por la resolución o impedimentos dentro del caso.
“Todo lo cual, a veces, deslegitima a las personas juzgadoras y las hace objeto de sentencias mediáticas y señalamientos directos de corrupción cuando, finalmente, su actuar obedece únicamente a la ausencia de pruebas suficientes y al estricto apego a la legalidad.”
Así pues, González considera que la corrupción sigue siendo uno de los problemas estructurales más profundos del país, pero que la educación y los buenos valores son aquellas armas que hacen de un juez o de una jueza una persona capaz de evitar caer en redes de corrupción.
“El impacto es muy grande. Actualmente no tengo estadísticas, pero puedo decirte que la corrupción es un gran lastre que se arrastra por la falta de educación y de valores morales. Cuando los tienes, es más fácil sobreponerte a las tentaciones que te acechan.”
Reforma judicial y nuevos escenarios
En cuanto a los cambios recientes y reformas del sistema judicial mexicano, se cuestionó a las juezas acerca de su opinión y el posible panorama para las personas juzgadoras dentro del país.
Norma Ávila considera que la reforma está en marcha y vigente, pero que los que permanecerán en sus cargos hasta el 2027, cuentan con la misma responsabilidad que aquellos que se integran por elección popular.
“A nosotras, nos toca cumplir con la protesta que hicimos de guardar y hacer guardar la Constitución con el honor, la dignidad y la responsabilidad que ello implica. A la vez, entender que son tiempos de cambio, de aportar, de integrar, de saldar deudas con la sociedad. Como decía, existen carencias y deficiencias que debemos subsanar.”
También recalca la importancia de la constante actualización, capacitación y preparación. Según Ávila, se debe mantener la búsqueda de la justicia y las personas juzgadoras se deben mantener al margen en la forma en la que se llega o se mantiene en el puesto, pero siempre recordar el fin.
“Hay que tener presente, siempre, que el fin último que nos une, es la impartición de Justicia; y en ello es que debemos enfocarnos.”
Ahora bien, Magdalena González comparte una preocupación real sobre las reformas judiciales que están ocurriendo en el país recordando que el voto no da el conocimiento total sobre el sistema judicial.
“Cuando se elige a los jueces por medio del voto popular se olvida que la justicia es una función en la que siempre va a haber un ganador y un perdedor, no puedes darles gusto a ambas partes contendientes y que un juez requiere de conocimientos y de una trayectoria que no da el voto popular”
La dimensión humana de la justicia
Pese a encontrarnos con diversas opiniones, ambas vuelven a coincidir en el punto central de la conversación: el ejercicio de la justicia implica una responsabilidad frente a las personas que acuden a los tribunales buscando ayuda o esperanza.
“Debemos tener en mente que, detrás de cada expediente, hay una persona esperando Justicia. Probablemente es tiempo de ser más humanos que juristas, pero, como dije antes, dentro del marco de la legalidad.” Menciona Ávila.
Recuera también la jueza que actualmente el derecho mexicano incorpora diferentes herramientas de interpretación en las que su amplitud busca privilegiar la protección de los derechos humanos, dejando de ser normas que se toman tal cual están escritas y se convierten a llaves que abrirán las puertas de la justicia que buscan.
“La aplicación rígida y estricta de las normas, ya no puede ser un criterio de interpretación permitido, si es en perjuicio de las personas.” Menciona Ávila.
En contraste, para González, la ley sigue siendo el fundamento esencial para los trabajadores judiciales.
“Se supone que las leyes deben velar por el bien común y que se hacen precisamente tomando en cuenta las necesidades de las y los gobernados y se aplican a casos generales.”
Pero también reconoce que las leyes caen en lo ambiguo cuando dejan de ser utilizadas para casos modernos a los cuales no pueden responder por la falta de actualización, es por eso por lo que cree importante que los órganos de gobierno miren a sus alrededores y promuevan las reformas necesarias para que las leyes no se queden atrás.
“Entonces si una ley está vigente, se debe aplicar y se advierte que esa ley no es justa les corresponde a los diputados y senadores en el congreso de la unión (federal) así como a los diputados de los estados en los congresos locales, promover reformas.”
Más allá del estrado
Así, en medio de controversias, reformas, cambios y transformaciones, las voces que estas juzgadoras representan nos permiten ver la complejidad de una labor que va más allá del estrado y exige una preparación profesional, criterio y sensibilidad; así como la conciencia del impacto que cada decisión, ley, norma y reforma pueda tener sobre la vida de las personas.








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