Manos que cuentan historias: el legado cultural de la LSM
- La Rata

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Por: Adriana González Gómez
La historia de las comunidades no solo se escribe con tinta o se relata con voz; también se moldean en el espacio a través del movimiento, la mirada y el gesto. En México, la Lengua de Señas Mexicana (LSM) es el pilar cultural e identitario de la comunidad Sorda. Lejos de ser un conjunto de mímica o un código de emergencia, la LSM es una lengua rica, compleja y viva. Conmemorar el Día Nacional de la Lengua de Señas Mexicana no es solo un acto de visibilización, sino un ejercicio de memoria histórica sobre una comunidad que pasó de la segregación y el intento de asimilación a la conquista de sus derechos lingüísticos.
Para saber sobre la LSM es necesario viajar al México del siglo XIX. El 15 de abril de 1861, Juárez decretó la creación de una escuela para sordomudos, un proyecto que se materializó formalmente el 28 de noviembre de 1867 con la fundación de la Escuela Nacional de Sordomudos en la Ciudad de México.
El papel de Eduard Huet, un educador Sordo francés que llegó al país, fue fundamental. Huet introdujo la Lengua de Señas Francesa, la cual al mezclarse con las señas que ya utilizaban los alumnos en sus hogares y la influencia del español, dio origen a la LSM. La Escuela Nacional no solo funcionó como un centro educativo, sino como el primer gran espacio de socialización donde la lengua pudo estructurarse, evolucionarse y transmitirse de una generación a otra.
A finales del siglo XIX, la comunidad Sorda a nivel mundial sufrió un grave retroceso. En 1880, el Congreso de Milán impuso el “oralismo” como el método de enseñanza oficial, prohibiendo el uso de las lenguas de señas bajo la falsa premisa de que “rehabilitaría” a las personas sordas al obligarlas a hablar y leer los labios.
Méxicono fue ajeno a esta corriente. Durante décadas, el sistema educativo mexicano intentó erradicar las señas en las aulas. Sin embargo, la LSM sobrevivió gracias a la resistencia cultural. Los alumnos continuaron usándola a escondidas en los patios, en los dormitorios y fuera de las instituciones. La lengua demostró ser un elemento indisoluble de su humanidad y su forma de concebir el mundo.
La comunidad Sorda, apoyada por lingüistas y defensores de los derechos humanos, comenzó a presionar al estado para salir del modelo médico-asistencialista, que veía a la sordera como una enfermedad que sanar; transitar hacia un modelo social y de derechos humanos.
El gran hito histórico ocurrió el 10 de junio de 2003, cuando se publicó la Ley General de las Personas con Discapacidad. En esta ley, la LSM fue reconocida oficialmente como una lengua nacional, formando parte del patrimonio lingüístico de México a la par del español y de las lenguas indígenas. En conmemoración de este logro, se instituyó el 10 de junio como el Día Nacional de la LSM. Posteriormente, la Ley General para la Inclusión de las Personas con Discapacidad de 2011 reforzó este estatus, definiéndola como una lengua plenamente constituida.
A pesar de los avances legales, el panorama actual presenta retos monumentales. La inclusión educativa real sigue siendo una tarea pendiente: México carece de suficientes escuelas bilingües-biculturales y de intérpretes certificados en el sistema público, de salud y de justicia.
Este día, debe ser un recordatorio de que la LSM es un derecho humano. Reconocerla implica garantizar que cada niño Sordo tenga acceso a su lengua materna desde la primera infancia, romper las barreras del prejuicio y entender que en la construcción de un México verdaderamente democrático. Todas las voces importan, incluso aquellas que se expresan a través del silencio y el movimiento de las manos.
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REFERENCIAS
Diario Oficial de la Federación (DOF). (2003, 10 de junio). Ley General de las Personas con Discapacidad. México: Congreso de la Unión.
Diario Oficial de la Federación (DOF). (2011, 30 de mayo). Ley General para la Inclusión de las Personas con Discapacidad. México: Cámara de Diputados.
CONADIS. (2025). 10 de junio, Día Nacional de la Lengua de Señas Mexicana. Consejo Nacional para el Desarrollo y la Inclusión de las Personas con Discapacidad, Gobierno de México.
Cruz, J. C. C. Integración social del sordo en la Ciudad de México: enfoques médicos y pedagógicos (1867-1900). Escuela Nacional de Antropología e Historia.
Jullian, C. (2002). Génesis de la comunidad silente en México. La Escuela Nacional de Sordomudos (1867 a 1886) Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Nacional Autónoma de México.
Oviedo, A. (2007). Eduard Huet (1822?‐1882): Fundador de la educación pública para sordos en Brasil y México. Berlín.
Congreso Internacional de Educadores de Sordomudos de Milán. (1880). Actas y Resoluciones. Milán, Italia.
Tamayo, J. L. (1972). Epistolario y documentos de Benito Juárez. México.






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