Magos sin magia, Reyes sin nombre
- La Rata

- hace 2 días
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¿Entonces, qué pasó?

Por: Mariana Castillo
En el Evangelio según San Mateo se relata la historia de unos magos de Oriente que preguntaban:
“¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente y venimos a adorarle”.
No se menciona ni el número ni los nombres, en realidad, tampoco se afirma que fueran reyes. Lo único que se nos dice es que eran magos que venían de Oriente. Lo que pasó fue que, con el paso de los años, la comunidad cristiana comenzó a reflexionar e interpretar esta escritura sagrada dándoles un trasfondo y adaptándola según su necesidad.
Empecemos con que, en aquel tiempo, el término "magos" no se utilizaba para referirse a personas con poderes sobrenaturales o habilidades en las fuerzas ocultas; más bien, se empleaba para nombrar a hombres sabios, astrónomos y estudiosos. Sin embargo, antiguas profecías del Antiguo Testamento anunciaban que los reyes de naciones lejanas acudirían a rendir homenaje al Mesías; aunado a esto, los dones que llevaron –oro, incienso y mirra–eran regalos propios de personas de alto rango, lo que reforzaba la idea de que no se trataba de hombres comunes, sino de figuras de autoridad, con reconocimiento.
Es así como la idea de llamarlos "reyes" surgió de manera simbólica, reforzando la imagen poderosa y celestial del Hijo de Dios, a quién incluso los reyes de la tierra le rendirían homenaje.
¿Y el número?
Esta creencia surge de la lógica de los tres regalos del Evangelio. Aunque no se diga un número específico, pareció natural pensar que cada obsequio había sido entregado por una persona distinta. Ya con el tiempo, esta idea se fue consolidando y el número tres adquirió un fuerte valor simbólico, asociado a la plenitud, la armonía y la Trinidad dentro del pensamiento cristiano.
¿De dónde sacaron los nombres ?
Conforme la enseñanza religiosa fue creciendo, surgió la necesidad de darles identidad a estos “reyes”. Es así que Melchor, Gaspar y Baltasar comenzaron a aparecer en textos cristianos antiguos que se fueron difundiendo al pasar de los años . Estos nombres no tenían la intención de ser datos históricos exactos, sino símbolos que representarán distintos orígenes y se asociarán a diferentes partes del mundo, reforzando la idea de que el mensaje de Jesús estaba destinado a toda la humanidad.
Dándole origen, identidad y significado a esos magos sin nombre del relato bíblico, figuras que nos recordarán que en la vida hay que detenernos, observar y buscar esa luz que te guíe en la oscuridad.








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