La otra cara del regreso a clases, ¿Qué le pongo de lonche?
- La Rata

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Mientras estudiantes alistan mochilas y uniformes para regresar a las aulas, en muchos hogares también regresa una rutina que empieza antes de que salga el sol: pensar qué llevarán de almuerzo, prepararlo, empacarlo y, muchas veces, hacerlo de nuevo al día siguiente.

Por: Jazmín Ramírez García
El regreso a clases no solamente significa despertar temprano, correr para llegar a tiempo y volver a las tareas.
Para muchas familias potosinas también representa el regreso de una pregunta que parece sencilla, pero que se repite prácticamente todos los días: ¿qué le voy a poner de lonche?.
Y aunque cada vez hay una mayor participación de los padres y otros integrantes de la familia en las tareas de cuidado, en numerosos hogares esta responsabilidad continúa recayendo principalmente en las madres, quienes además de preparar los alimentos suelen ser quienes están pendientes de qué les gusta, qué dejaron de comer, qué regresó intacto en la lonchera y qué podría funcionar al día siguiente.
La pesadilla, entonces, no necesariamente está en preparar el alimento, sino en tener que pensar todos los días qué preparar.
“Ya no sé qué mandarle”, “eso ya no se lo come”, “otra vez sándwich no” o “ayer regresó todo” son algunas de las situaciones que pueden convertir los minutos previos a la entrada a clases en una carrera contra el reloj.
Cinco días, cinco lonches y cero ideas
Con el inicio del ciclo escolar vuelve también el desafío de variar los alimentos sin complicar todavía más las mañanas.
Lunes puede ser fruta y un sándwich; martes, algún rollito; miércoles, quesadillas; pero para el jueves y viernes la creatividad comienza a agotarse.
Y es que el lonche escolar implica mucho más que abrir el refrigerador y colocar comida en un recipiente.
Hay que considerar los gustos de cada estudiante, sus horarios, los alimentos que puede consumir con facilidad durante el recreo y, en algunos casos, las recomendaciones que reciben en casa o en la escuela.
A esto se suma el tiempo.
Mientras algunas familias comienzan a preparar el desayuno, otras personas están despertando a sus hijas e hijos, buscando uniformes, revisando mochilas o tratando de salir a tiempo de casa.
Por eso, para muchas madres, padres y personas cuidadoras, la planeación del lonche comienza desde la noche anterior.
La carga que no siempre se ve
El asunto también abre una conversación sobre la distribución de las tareas dentro del hogar.
Preparar el lonche es una actividad visible, pero detrás existe una serie de decisiones que pocas veces se contabilizan: revisar qué alimentos hay disponibles, hacer la lista del supermercado, recordar qué se terminó, pensar el menú y anticipar lo que habrá que preparar al día siguiente.
En algunos hogares estas tareas se distribuyen entre madres, padres, abuelas, abuelos u otras personas cuidadoras.
En otros, una sola persona termina asumiendo prácticamente todo el proceso.
Por eso, el regreso a clases puede ser también un buen momento para preguntarse si preparar el lonche debe seguir siendo una responsabilidad individual o convertirse en una tarea compartida.
Porque si estudiantes necesitan llevar alimentos a la escuela todos los días, también necesitan que las personas adultas que están a cargo puedan repartir el trabajo.
Aunque tradicionalmente esta actividad se ha asociado con las madres, cada vez es más común encontrar padres que se encargan de preparar los alimentos, dejar lista la lonchera o incluso asumir la organización de las comidas escolares.
La corresponsabilidad, sin embargo, no significa únicamente “ayudar” ocasionalmente.
También implica compartir la planeación: saber qué hace falta, qué se va a preparar, qué alimentos prefieren las y los estudiantes y qué debe quedar listo para la mañana siguiente.
Porque el verdadero descanso para quien prepara los lonches no llega cuando alguien más pregunta “¿en qué te ayudo?”, sino cuando otra persona también sabe qué hay que hacer y lo hace.
Así, mientras en las calles comienzan a aparecer nuevamente uniformes, mochilas y estudiantes rumbo a las escuelas, dentro de las casas también se reactiva una rutina que suele pasar desapercibida.
El lonche puede parecer apenas un pequeño recipiente dentro de una mochila.
Pero detrás de él puede haber minutos de planeación, compras, preparación, prisas y decisiones cotidianas que alguien tiene que asumir.
Y este lunes, cuando miles de estudiantes vuelvan a las aulas en San Luis Potosí, probablemente habrá una pregunta que se escuche en muchas cocinas antes de que salga el sol: “¿Y mañana qué le mando de lonche?”







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