Estimulación temprana fortalece el desarrollo integral durante la primera infancia.

Por: Sofía Mayela
La estimulación temprana contribuye al desarrollo físico, cognitivo y emocional de los bebés mediante actividades que favorecen sus habilidades y aprendizajes durante los primeros años de vida.
Aunque estas prácticas pueden comenzar desde el nacimiento a través de acciones cotidianas como hablarles, establecer contacto afectivo o colocarlos boca abajo sobre el pecho de sus padres mientras están despiertos y bajo supervisión, las clases con profesionales pueden iniciarse a partir de los dos meses, explicó Itzel Delgadillo, fisioterapeuta.
La especialista destacó que el objetivo no es adelantar las etapas del desarrollo, sino acompañar a cada bebé de acuerdo con su propio ritmo, desde el control de la cabeza y la capacidad de sentarse hasta el desplazamiento, la marcha, el lenguaje y el vínculo afectivo con sus padres.
Asimismo, recomendó a madres y padres de familia prestar atención a cualquier señal que les genere preocupación sobre el crecimiento de sus hijos y acudir con un especialista para recibir una valoración oportuna.
De esta manera, la estimulación temprana busca acompañar el desarrollo integral de las infancias y brindar herramientas para identificar y atender oportunamente posibles dificultades.








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