Conmemorar el nacimiento de Beauvoir, es recordar que la libertad es un ejercicio diario de valentía
- La Rata
- hace 2 horas
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Por: A.G
Filosofa existencialista, escritora y figura clave del feminismo, Simone de Beauvoir, transformó la manera de entender la identidad humana. Su premisa fundamental, “no se nace mujer, se llega a serlo”, rompió con los siglos de determinismo e invita a construir nuestra propia esencia a través de la acción y la elección.
A diferencia de sus tratados teóricos como “El segundo sexo”, en su obra de ficción “La mujer rota”, Beauvoir muestra una faceta más íntima y descarnada. El libro está formado por tres relatos: “La edad de la discreción”, “Monólogo” y “La mujer rota” este último da título a la obra y es el que resuena con mayor profundidad entre las personas lectoras.
En esta historia, conocemos a Monique, una mujer que ha dedicado su vida entera al bienestar de su amado y sus hijas, convencida de que su felicidad residía en la armonía doméstica y en el amor incondicional. Sin embargo, cuando su esposo le confiesa una infidelidad y el nido se queda vacío, Monique siente que su mundo se desmorona. Beauvoir utiliza la técnica del diario personal para mostrarnos: cómo el abandono puede anular la identidad de quien ha vivido solo para los demás, la lucha desesperada de la protagonista por negar una realidad que la asfixia y, también, una crítica a la dependencia emocional y a los roles tradicionales que dejan a la mujer sin herramientas para enfrentar la soledad.
En la actualidad al leer “La mujer rota”, la lección de Simone de Beauvoir es más vigente que nunca. El libro no es sólo un retrato del dolor, sino una advertencia sobre el riesgo que conlleva entregar nuestra soberanía a manos de otra persona.
Conmemorar su nacimiento es recordar que la libertad no es un estado que se alcanza y se mantiene estático, sino un ejercicio diario de valentía. Beauvoir nos enseñó que, aunque el camino de la independencia sea, a veces, árido y solitario, es el único que nos permite caminar con pies propios. La verdadera tragedia no es la soledad, sino el olvido de una misma.




