Dejar el Doom Scrolling, cuando el reto es vivir la vida fuera de la pantalla
- La Rata

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¿Cómo dejar la adicción al celular?, cuando es la herramienta más próxima de escape
a la incomodidad

Por: Regina Arellano
La vida se va rápido, sí. Eso se nos ha repetido por años e incluso algunas personas lo hemos experimentado en carne propia. Pero sin duda, se me ha escapado más rápido desde que el bucle sin fin de vídeos cortos llegó al alcance de mis manos.
¿Fue en 2020? Aquel año fatídico de la pandemia cuando no sólo se nos confinó en cuatro paredes, sino a un momento donde (casi) la única forma de conexión y escape se encontraba en nuestros celulares y computadoras. También fue el año en que recuerdo que se popularizó Tiktok.
Al principio muchxs se burlaban de la aplicación, pues estaba llena de videos “tontos” y bailes que “daban cringe” (o ñáñaras, para los nosotrxs lxs hispanohablantes). Yo me negaba a usarlo, no porque quisiera ir contracorriente, sino porque ya tenía suficiente con Facebook e Instagram.
No obstante, el formato de vídeos cortos de Tiktok poco a poco se fue filtrando, escurriéndose de manera imperceptible en las otras aplicaciones, en forma de “Reels” o “Shorts”. Sí, yo seguía sin usar Tiktok, pero los vídeos cortos me habían alcanzado e hipnotizado.
Seis años después, aquí sigo. Muchas cosas pasaron fuera de pantalla, pero no puedo negar que mucho de mi tiempo libre se fue en horas seguidas scrolleando.
El problema de los videos cortos
Como han dicho Ainhoa Pérez y Alfonso Bordallo en su artículo: Por qué el consumo repetido de vídeos cortos produce cambios negativos en el sistema nervioso, la estructura de estos Reels/Tiktoks/Shorts funciona como una fuente fácil de dopamina (la llamada hormona de la felicidad) y si bien, muchos usuarios reportan mejora de ánimo y un descenso del estrés, el engancharse en este bucle de vídeos cortos puede disminuir la capacidad de esfuerzo cognitivo sostenido y puede convertirse en una forma de afrontamiento emocional disfuncional. Es decir, nuestra capacidad de atención se reduce y los vídeos se vuelven nuestra mejor herramienta para evadir lo que sea que esté pasando en nuestra realidad.
Mi lucha contra los videos cortos
Miento si digo que dejaré de ver vídeos cortos para siempre, pues están ahí. Muchas veces he aprendido cosas, me divierto con la creatividad de otros, me he enterado de noticias o incluso sigo recetas de cocina. Pero, como todo en la vida, se debe encontrar un equilibrio.
Actualmente, me encuentro en una búsqueda de reducción de horas en redes sociales, pues en este mundo tan abrumadoramente digitalizado, el hacer cosas con las manos, crear y estar consciente de tu entorno y tus relaciones, se ha vuelto liberador y revolucionario.
Es difícil, porque a veces desbloqueas el celular solo para revisar un correo o un mensaje, cuando, de pronto, te encuentras una notificación, terminas abriendo Instagram, te sale un video y, en un parpadeo, se escurre una hora de tu vida.
Al terminar, tal vez recuerdas uno o dos vídeos de las decenas que has visto. Se me ha hecho difícil lograrlo, e incluso parar cuando sé que estoy en bucle. Pero al menos, al ser más consciente del problema y de que quiero dirigir mi vida por otro camino, he logrado identificar y plantearme metas, retos o planes que me ayuden a despegarme de la pantalla.
Como vi en un meme por ahí, es una ironía que antes el internet servía como escape de la realidad y, ahora, la realidad es un escape de internet.
Búsqueda de las Side Quests/misiones secundarias
En mi caso, el uso de redes sociales tiene que ver con el escape de mi realidad. A veces la vida se puede volver abrumadora, llena de retos y una agenda tan apretada que a veces siento que no se tiene tiempo de respirar. En esos tiempos libres que tengo, la energía no me da para más, y lo más sencillo es entretenerse, distraerse y obtener dopamina por medio de redes sociales.
Después de concientizarme sobre esto, sé de dónde viene el problema. ¿La solución? Buscar actividades de bajo desgaste energético. Algunas de las que he implementado
son:
-Ver películas.
-Ver videos largos de Youtube
-Dibujar
-Leer
-Jugar videojuegos
-Escribir un diario
Cuando hablo de ver películas, ver vídeos largos o jugar videojuegos puede sonar contradictorio con lo expuesto en este escrito, pues seguimos enganchados a una pantalla.
No obstante, he encontrado que estas actividades no interfieren con mi capacidad de retención de atención, ya que duran más que los videos que estamos buscando evitar.
Las películas son una forma de arte complejo, en Youtube encuentro información explicada de manera más detallada sobre los temas que me interesan y en los videojuegos formo una habilidad lúdica.
En fin, estas actividades las he tomado como side quests o misiones secundarias, un término de videojuegos que se ha popularizado en internet para puntualizar que la vida es más que seguir una misión principal.
Por ejemplo, en The Legend of Zelda: Breath of The Wild (un videojuego que me encanta) el objetivo principal es derrotar a Ganon y rescatar a la princesa Zelda. Sin embargo, al ser un juego de mundo abierto, puedes encontrarte con múltiples situaciones y misiones secundarias que te dan recompensas y satisfacción, como rescatar a las gallinas de un granjero o aprender a hacer crepas de frambuesa.
Sea cual sea la misión principal en tu vida (terminar tus estudios, conseguir un trabajo, comprar un carro o una casa), las misiones secundarias son las que le dan la sazón a la vida, las que te permiten conectar con personas, divertirte y, a veces, de manera inesperada, te permiten llegar más rápido a tus metas más serias.
Si bien en los últimos años he estado usando las redes sociales como un escape del estrés de mi día a día, también me quitaron la capacidad de estar más presente en mi propia vida, por lo que la implementación de actividades fuera de pantalla es vital para conectar con nuestra humanidad, nuestra capacidad de ser creadores y no sólo consumidores.








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