Ley Sabina y la violencia que padecen las mujeres criando en solitario




Entrevista a July, del tendedero de deudores alimentarios


Por: Nallely González


Acabamos de vivir un 10 de mayo que se respira diferente, que ya no tiene los adjetivos de abnegación y sufrimiento como descripción de la maternidad; este 10 de mayo, como todo lo que hoy por hoy tiene que ver con las mujeres, tiene aroma de lucha.


Esta vez son las madres que crían en solitario las que han decidió levantar la voz, son ellas las que hoy se enfrentan al dominio patriarcal de las legislaciones actuales, para exigir lo justo para ellas y sus hijas e hijos; porque, aunque la justicia se escribe en femenino, tiene una larga deuda que saldar con todas nosotras.


A July, la del tendedero, como todas la conocemos actualmente, la convocaron del estado de Michoacán para venir a San Luis Potosí a apoyar esta propuesta de reforma de ley, esta iniciativa llamada Ley Sabina, y ahora ya tiene cuatro años trabajando aquí, apoyando a mujeres, infancias, y adultos mayores en situación de abandono.


La Ley Sabina, relata July, es una propuesta de reforma al Código Civil Familiar, que tiene la intención de que exista un Registro Nacional de Deudores Alimentarios, es decir, un buró de deudores alimentarios en cada estado de la República.


Ley Sabina surge ante la necesidad de miles de madres mexicanas, actualmente criando en solitario, surge del cansancio, de decir ¡ya basta!, de la necesidad de hacer visible esta violencia que durante años se ha mantenido en lo privado, en lo secreto”.


Esta violencia de la que habla July, no nos es ajena ni desconocida, es una de las tantas que atraviesa a las mujeres; es la negativa de los padres a pagar una pensión, negativa a hacerse responsables de sus hijas e hijos en la crianza, en lo económico y también en lo afectivo.


Estos personajes, como los llama ella, no solo no se hacen cargo de sus hijas e hijos de ninguna manera posible, sino que también le arrebatan a muchas mujeres la posibilidad de viajar, de hacer una carrera laboral, de continuar con sus estudios, de emprender negocios, de generar mayores ingresos, de tener una nueva pareja; porque ellos tienen todas esas posibilidades sin responsabilidades de por medio, gracias al sacrificio de las mujeres que afrontan solas la crianza de las hijas e hijos que ellos abandonaron.


“La iniciativa está funcionando, esta en marcha en Oaxaca, actualmente se está presentando en la Ciudad de México, la propuesta ya está en el Senado, estamos avanzando; actualmente ya hay aproximadamente cinco estados que cuentan ya con el buró de deudores alimentarios morosos. También se busca implementar la Alerta Sabina, que tendría la función de emitir una ficha con los datos del deudor, en el caso de que se encuentren prófugos.”.


Pero este avance no es gratuito, es producto del trabajo colectivo de mujeres que se han esforzado por empezar a evidenciar la situación real de las madres que crían solas, debido al abandono de los padres; un ejemplo claro es la creciente respuesta que tienen los tendederos de deudores que se realizan en todo México.


July nos cuenta el avance que esta actividad ha tenido, desde el primer tendedero, donde a pesar de que la respuesta fue poderosa, las reacciones en la sociedad evidenciaron la falta de empatía, la normalización que existe alrededor de la figura de los padres ausentes. Hasta el tendedero más reciente donde ya no solo son las mujeres que viven en carne propia las consecuencias de la irresponsabilidad de los progenitores de sus hijas e hijos respaldan sus acciones, sino que otras colectivas de mujeres, feministas, periodistas y sociedad en general, aplauden los logros obtenidos y acuerpan el proceso que atravesan.


El trabajo alrededor de la Ley Sabina va más allá de los tendederos, las mujeres organizadas también apoyan a otras mujeres víctimas de la misma violencia, y específicamente las potosinas, están creando un protocolo que busca reducir la situación de abandono por parte de los padres para que las futuras generaciones no tengan que pasar por ello.


“Este protocolo es un aporte cien por ciento de mujeres potosinas para todas las mujeres mexicanas”.


El camino, sin embargo, no ha sido fácil, ya que tal como narra July, ha habido muchos intentos de represión; han sido amenazadas, agredidas, algunas apresadas y afectadas en su imagen pública.


Todo esto, producto del desconocimiento y el miedo a que la justicia alcance a todos esos hombres que se han olvidado de que las infancias son también su responsabilidad.


“Tú puedes sola, tu deberías de poder sola, debes tener amor propio, te falta dignidad”


Este tipo de discurso es el que sectores patriarcales de la población enuncia al intentar desprestigiar el trabajo de la Red, olvidando que tomar el trabajo de otro no nos hace mejores, sino que únicamente le quita responsabilidad al otro. Y eso, dice July es lo que hemos hecho durante años las mujeres.


“Claro que bien chingonas y hemos podido sacar a nuestros hijos adelante, la prueba está en que siguen vivos y están bien, y muchos con carreras, y muchos ya desempeñándose profesionalmente en algunas áreas”.


Pero esto no debió ser así, porque esos logros se hicieron a costa de los sueños, del tiempo, del doble esfuerzo de muchas mujeres, porque en esta idea de romantización de la figura madre, olvidamos que la responsabilidad siempre debió haber sido compartida.


La Ley Sabina y la lucha de las mujeres que crían en solitario está avanzando, hay mucho trabajo por hacer, y lo primero es continuar evidenciando la acción de abandono de los padres, como la violencia que es, concientizar a la sociedad de no encubrir a los deudores alimentarios a su alrededor, sin importar los lazos que se tenga con ellos.


Necesitamos empatía para con las mujeres que integran esta red, necesitamos empezar a ver el abandono de menores como un problema social y no uno de mujeres, porque las infancias son responsabilidad de todas y todos.


“Yo creo que cuando la sociedad empatice en estas cuestiones; cuando la sociedad entra a presionar a un delincuente, cambian las cosas; es una violencia que se extendió, que se normalizo; es una violencia que se tomó por natural, por normal; que pudo haber tenido resultados diferentes de no haberlo permitido”.

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