Folclore: más allá de la tradición, una cultura que permanece viva
- La Rata

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Cada 22 de agosto se conmemora el Día Mundial del Folclore, una fecha que invita a mirar las expresiones culturales de los pueblos no como piezas del pasado, sino como prácticas que continúan transformándose en el presente.

Por: La antropóloga errante
¿Qué tienen en común una danza, una leyenda, una canción, una receta, una celebración religiosa o una forma particular de vestir? Todas pueden formar parte de aquello que conocemos como folclore: un concepto que, desde hace más de un siglo, ha buscado nombrar los saberes y expresiones que se transmiten dentro de las comunidades.
La palabra folklore fue utilizada por primera vez el 22 de agosto de 1846 por el investigador británico William John Thoms, quien la formó a partir de folk “pueblo” y lore “saber” para nombrar los conocimientos y expresiones tradicionales de las comunidades. Con el tiempo, el concepto se convirtió también en objeto de estudio para disciplinas como la antropología y la etnografía.
En América Latina, estos estudios estuvieron relacionados con los procesos de construcción de identidades nacionales. Uno de sus primeros referentes fue el argentino Juan Bautista Ambrosetti, quien documentó leyendas, creencias y otras expresiones populares de distintas regiones de su país. En México, décadas después, el antropólogo Gabriel Moedano Navarro profundizó en la relación entre folclore y antropología, estudiando expresiones como la tradición oral, la música, las danzas y las prácticas culturales. Para Moedano, el folclore debía entenderse como parte de las disciplinas antropológicas y estudiarse dentro de su contexto sociocultural.
Pero hablar de folclore no significa hablar únicamente de aquello que pertenece al pasado. Desde una perspectiva contemporánea, las expresiones culturales también se transforman. Néstor García Canclini, a través de su propuesta sobre las culturas híbridas, mostró cómo lo tradicional puede convivir y mezclarse con lo moderno, lo popular y lo masivo.
Así, una danza, una celebración, una canción, una leyenda o un saber transmitido entre generaciones no son necesariamente prácticas estáticas. Cambian junto con las comunidades que las mantienen vivas, adquiriendo nuevos significados y formas de expresión.
Más que mirar el folclore como una pieza del pasado, esta fecha puede ser una oportunidad para preguntarnos qué tradiciones seguimos reproduciendo, cuáles hemos transformado y qué cuentan sobre nuestra manera de habitar y comprender el mundo.
Bibliografía:
Ambrosetti, J. (1893). Materiales para el estudio del folk-lore misionero. Revista del Jardín Zoológico de Buenos Aires, 1, 129–160.
García, N. (1990). Culturas híbridas: Estrategias para entrar y salir de la modernidad. Grijalbo.
Medina, A., Ávila, D., & Muratalla, B. (Eds.). (2024). Entre el folklore y la antropología: Las voces de Gabriel Moedano Navarro. Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Antropológicas.






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