El oficio de la persistencia: 18 años de narrativa e ilustración
- La Rata

- hace 2 días
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Hoy en día es muy normal que, gracias a las redes sociales y los espacios de internet, el arte tenga un espacio de difusión masivo. Aún con estas nuevas herramientas, llegar a formar un nombre requiere de una mezcla de talento y una voluntad inquebrantable.
Para la artista plástica, autora de cómics y cuentos infantiles, Vega Vegama, estas cualidades han sido fundamentales para construir una trayectoria de ya aproximadamente 18 años. Su presencia en la escena local es admirable, no solo por la calidad de su obra, sino por el esfuerzo que implica consolidar una carrera independiente fuera de su lugar de origen.
Todo comenzó con su primer proyecto a mitad de su carrera universitaria: Ernestina y amigos . Es el cómic de una chica que, mediante sus diarios de la secundaria, va reviviendo momentos —buenos y malos— mientras narra el crecimiento de los personajes y las complejas relaciones de Ernestina, como el vínculo con su novio, con quien parece ser tan opuesta.
La autora comentó que debido a diversos altibajos tuvo que pausar el proyecto, y la primera entrega distó mucho de la segunda, “el brinco era demasiado. Entonces, la gente como que se desilusionaba o veía eso como 'ay, es que son muchos números', pero pues es que yo ya detrás de estos productos ya estaba Ernestina. Que fue... pues es mi primera bebé”.
Es así como la artista demuestra su capacidad para adaptarse y decide crear un formato más pequeño y amable, que permita a la gente conocer su trabajo y le dé mayor visibilidad.
“Entonces dije: muy bien, se estaban asustando con la cantidad de capítulos de Ernestina, tengo que hacer algo más breve…Vamos a hacer un trabajo breve para que la gente conozca mis textos y conozca mi trabajo. Y ese es el actual, que es el Manual de Magia y otras falacias, que son dos números”.
Algo que se puede reconocer de la creadora es el amor y la pasión con la que asume su oficio. Lejos de la improvisación, su proceso creativo incluye una investigación profunda que abarca desde leyendas rusas hasta lectura de libros religiosos y simbólicos. Esta dedicación le permite transformar una ilustración en fragmentos de historias que nos va a revelar un panorama más complejo.
"No lo tomé al azar…Busco que mi obra tenga fuerza... darle mi espacio a mi obra de esa manera", dijo.
Además de sus virtudes Vegama tiene un trayectoria de resistencia frente a las dinámicas del mercado actual. En una industria que en general tiende a priorizar la presencia en redes sociales sobre la técnica, ella ha optado por mantener el control total de su producción. Desde la impresión y el corte, hasta la gestión de sus espacios en ferias y convenciones, su camino ha sido de autopatrocinio y esfuerzo puro. Pagando sus propios espacios y defendiendo su autonomía profesional, lo que le ha permitido transitar por diversos eventos en el país sin comprometer su identidad ni su estilo.
El impacto de su obra se mide en la conexión con el público. Es una relación que va desde los niños que se acercan con curiosidad a sus stikers o separadores, hasta personas que han decidido llevar sus diseños de forma permanente en la piel.
"Ver que gente se está tatuando mi trabajo... se han dejado en la piel algo que yo hice... es algo que nunca pensé que fuera a impactar así".
En un entorno que muchas veces exige adaptarse para encajar, ella ha demostrado que a pesar de las inversiones "gigantescas", de los errores de impresión y de los desafíos, es posible construir una carrera sólida y respetada haciendo exactamente lo que le apasiona, bajo sus propios términos y en cualquier lugar que ella decida ir, siguiendo con una pasión contagiosa y compartiendo su trabajo en plataformas bajo el nombre de vega_vegama en Instagram.
Su historia es un recordatorio de que el talento real no necesita algoritmos, sino tenacidad, trabajo y esfuerzo.








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