Artesanas y artesanos potosinos participaron en el Altar de Dolores en Palacio de Gobierno


Imagen de Gobierno del Estado

Por: Regina Arellano


El Altar de Dolores es una expresión cultural que data de la época novohispana, perteneciente a las celebraciones previas de Semana Santa. Se conmemora un viernes anterior al Domingo de Ramos y una semana antes del Viernes Santo.


Este altar es colocado en algunas dependencias de los gobiernos estatal y municipal, en comercios y en algunos hogares que siguen esta tradición.


En esta ocasión, bajo el diseño del maestro Edgardo Regil, con la participación de artesanas y artesanos de las cuatro zonas del estado de San Luis Potosí, se instaló el tradicional Altar de Dolores en el Palacio de Gobierno, el cual se podrá visitar a partir de este viernes, en un horario de 9 de la mañana a 9 de la noche.


Tradicionalmente, los Altares de Dolores buscan representar los siete dolores de María, que son: la profecía de Simeón, la huida a Egipto con Jesús y San José, perder a Jesús en el templo, encontrarse con su hijo camino al Calvario, verlo crucificado, recibir su cuerpo y su sepultura.


Entre los elementos principales que típicamente conforman al Altar de Dolores, se encuentra la imagen central de la Virgen María, ya sea en pintura o estatua; flores marchitas y moradas, en representación de la belleza y dolor de María; aguas de colores, símbolo de pureza, esperanza o la sangre de Cristo; además del corazón atravesado por las lágrimas de María, elementos de la pasión, entre otros.


En el caso del altar instalado en Palacio de Gobierno, Edgardo Regil buscó plasmar las premoniciones de la Virgen María sobre lo que su hijo sufriría en el futuro, además del dolor que padeció después de su muerte.


El trabajo de artesanos potosinos tomó lugar en elementos como el vestido de María, elaborado por Elvira Rodríguez; el sudario, por Juan Basilio Duarte; la cera escamada colocada en la parte superior, por Guadalupe Hernández; la colocación de las flores, por el florista Roberto García; y los jarrones de chía, papel pellón y flor de manzanilla por Eduardo Medina.


Además, cabe destacar que la estatua de la Virgen colocada en el altar fue proporcionada por los clérigos del Templo del Carmen, siendo así la primera vez que la estatua sale de su parroquia.










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