Alzheimer, un reto de salud que también impacta a las familias: investigadora de la UASLP

La enfermedad de Alzheimer representa uno de los principales retos para la salud pública, no sólo por sus efectos en quienes la padecen, sino también por la carga física, emocional y económica que representa para las familias. La doctora en Neurociencias María Esther Jiménez Cataño, secretaria de Investigación y Posgrado, docente e investigadora de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP), destacó que actualmente la ciencia trabaja en comprender mejor los mecanismos que provocan el deterioro de las células cerebrales y en desarrollar alternativas que permitan detener su avance.
En el marco del Día Mundial del Alzheimer, que se conmemora el 21 de septiembre, la doctora Jiménez Cataño explicó que durante las últimas décadas se han acumulado cambios importantes en el estilo de vida de la población, entre ellos el sedentarismo, el sobrepeso y la obesidad, factores que también tienen consecuencias sobre el funcionamiento del organismo y del cerebro. En San Luis Potosí, señaló, alrededor del 70 por ciento de los adultos presenta sobrepeso u obesidad. “Nosotros estamos acumulando algunas décadas en que se come mal, se tiene un gran sedentarismo, una falta de movimiento físico”, comentó.
La investigadora detalló que en el Alzheimer se dañan determinados grupos de células cerebrales, lo que provoca una pérdida progresiva de funciones superiores. Uno de los principales desafíos consiste en que la enfermedad permanece durante años en el cerebro antes de que aparezcan los primeros síntomas. “No se ha encontrado una forma de revertir al Alzheimer una vez que se detectó”, explicó, debido a que cuando la persona comienza a manifestar señales de la enfermedad ya existe un daño acumulado durante un largo periodo.
En este sentido, destacó que una de las líneas actuales de investigación busca identificar mecanismos que permitan evitar que las neuronas avancen hacia la muerte celular. Aunque todavía no existe un tratamiento capaz de revertir el daño establecido, señaló que la investigación científica trabaja intensamente en la búsqueda de fármacos y estrategias que puedan intervenir en las vías de señalización involucradas en estos procesos.
El impacto del Alzheimer, agregó, también alcanza de manera importante a quienes se encargan del cuidado de los pacientes. La enfermedad puede representar una carga física y mental muy severa para los cuidadores, principalmente mujeres, por lo que consideró necesario desarrollar sistemas de atención que permitan aliviar la responsabilidad que actualmente recae en las familias. Los pacientes pueden vivir entre ocho y diez años con la enfermedad, periodo durante el cual requieren cuidados constantes.
La doctora Jiménez Cataño señaló que la prevención debe comenzar desde etapas anteriores de la vida mediante mejores hábitos de alimentación y mayor actividad física. La prevalencia del Alzheimer aumenta considerablemente con la edad: alrededor de los 65 años se estima en aproximadamente uno por ciento, mientras que cada cinco años puede duplicarse, hasta alcanzar alrededor del 30 por ciento entre los mayores de 85 años. “Es algo altísimo. Antes, pues no había tantas personas mayores de 80 años, pero ahora sí”, apuntó.
Finalmente, advirtió que también se observan cambios en la atención y en los procesos de aprendizaje de niños y adolescentes asociados con el uso constante de dispositivos electrónicos. Aunque reconoció que las nuevas tecnologías ofrecen ventajas para acceder a información, consideró que están modificando la manera en que los jóvenes mantienen la atención y procesan las recompensas. Ante el crecimiento de las enfermedades neurodegenerativas, afirmó que mejorar el estilo de vida y establecer sistemas de cuidados serán tareas cada vez más necesarias para la sociedad.








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