Siempre habrá pretextos para reunirse a conspirar: una visita a LIA-H1
- La Rata

- 13 mar
- 3 min de lectura

Por: Leticia Vaca.
Hoy vengo a hablar sobre la pieza Poner el cuerpo en perspectiva de género (LIA-H1), un habitáculo desarrollado a partir de los registros de la investigación de maestría de Irma Hermoso, “Luna”.
La pieza propone un espacio de encuentro, escucha y construcción de memoria colectiva, donde el cuerpo se concibe como una herramienta para la reflexión crítica y la transformación social desde el arte y la defensa de los derechos.
Conocí el laboratorio de teatro LIA por Luna; siempre ha sido un tema del que le apasiona hablar y presumir —en el buen sentido de la palabra—. En las aulas y en los espacios que compartimos, siempre era, y sigue siendo, parte de nuestras conversaciones.
Pero este laboratorio, más allá de ser un espacio físico —y que ahora se trasladó al Museo de Arte Contemporáneo (MAC)—, es un lugar en el que sabes que hay muchas historias que narran y gritan vivencias. Lo podemos saber o asumir por los mensajes escritos y por aquellos que seguramente no fueron plasmados.
También por los registros en audio y video de quienes, desde sus experiencias, vivencias y sentires —o sentipensares— comparten lo que saben, lo que les atraviesa y lo que les mueve a ser y estar.
Luna me invitó a la exposición; quería que fuera, que presenciara y que me adentrara en ese pequeño mundo. Llegué, creo que puntual. Había visto algunas fotografías de la exposición, pero siempre será diferente vivirlo, sentirlo, compartirlo.
Inmediatamente me sentí curiosa, porque vi reflejados en esas cuatro paredes algunos elementos que ya conocía; por ejemplo, parte del piso de La Aurora: la casa en la que muchas veces compartimos fiesta, reflexiones, alegrías y angustias.
Al igual que en La Aurora, te ofrecen un tecito, café o agua, cosa extraña en un museo, porque lo común es la prohibición de entrar con alimentos o bebidas para no dañar las piezas. Pero acá está permitido.
En el centro sobre una mesa improvisada, en la que varias enciclopedias sostenían una de las esquinas, había un micrófono, una consola y una computadora. Asumí que se grabaría algo y yo estaba dispuesta a ser observadora; para eso estaba ahí.
Pero de pronto Luna me preguntó qué silla me agradaba más. Elegí una y me sumé a la conversación.
Como parte de la exposición se realizan charlas en las que se reflexiona en torno a lo plasmado en la obra, pero también sobre cómo los derechos, el género, el arte o los espacios en los que nos desarrollamos nos atraviesan de maneras distintas, aunque siempre haya un punto de encuentro.
LIA-H1, es el resultado de una conspiración, en la que se ha puesto el alma, el cuerpo, el tiempo y la idea de que compartir siempre tendrá un impacto positivo. Es el resultado de un trabajo en colectivo en el que el poder de la palabra se queda en cada audio grabado, en cada letra escrita y en cada reflexión compartida.
Y por ello, siempre habrá pretextos para reunirse a conspirar, porque es en espacios como LIA-H1 donde se ponen sobre la mesa las historias que muchas veces se callan, las preguntas que incomodan y las voces que buscan ser escuchadas. Porque al final, conspirar también puede significar algo tan simple y tan poderoso como sentarse a hablar, escucharse y reconocerse en la experiencia de otras personas.






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