Ser mujer, ser indígena y ser activista


Por: Regina Arellano


Dentro del feminismo y la lucha de las mujeres, debe destacarse la importancia de la interseccionalidad, es decir, la visibilización de varias problemáticas que atraviesan a un grupo determinado de individuos.


En el caso de las mujeres, sería entender que no sólo son oprimidas por razón de su género o sexo, sino por su condición de etnia, raza o clase social.


En la Jornada por el XX aniversario del Instituto de las Mujeres del Estado de San Luis Potosí (IMES), se realizó el conversatorio titulado “Mujeres y pueblos originarios, retos y avances, una aportación académica y social”, donde las expositoras abordaron las problemáticas a las que se enfrentan mujeres indígenas, tanto en su cotidianeidad, como en la lucha por el cambio social.


Desde su experiencia, las mujeres ponentes abordaron tres principales problemáticas a las que se enfrentaron a lo largo de sus vidas por ser mujeres y por ser indígenas: la extracción de la cosmovisión, la falta de diálogo y horizontalidad entre las instituciones y los pueblos indígenas, además de la violencia machista.


La maestra Gudelia Cruz Aguilar, quien se ha dedicado a traducir cuentos y leyendas en lengua tének, habló de la importancia y orgullo que representó para los nativos hablantes el ver sus palabras y tradiciones en un medio escrito, en un libro.


Además, recordó la importancia de no realizar extractivismo académico, es decir, el sacar información de las comunidades para no retribuirles en nada, pues es común que investigadores visiten las comunidades, saquen información y nunca vuelvan.


Por otro lado, la doctora Marité Hernández Correa, ante la pregunta de una participante del público: “¿Cómo consideran que sería una adecuada intervención en las comunidades para erradicar la violencia, pero respetando la cosmovisión?”, recalcó el valor del diálogo entre las instituciones y las comunidades indígenas, sin ego y de manera humilde, para verdaderamente escuchar las problemáticas que les atraviesan y poder actuar de manera correcta.


“Buscar, como instituciones, siempre el diálogo horizontal democrático sin imposiciones, sin ningún tipo de discriminación o de violencia o creyendo que quizás los académicos, las instituciones, van a ir a enseñar a las comunidades”, señaló.

Por último, la señora Amanda González, integrante de la comunidad náhuatl, relató cómo es que el machismo interfiere en la vida de las mujeres, en su educación, en su salud física, psicológica y en su libertad.


Expresó también la importancia de la terapia psicológica como una herramienta para las mujeres para liberarse de odio, rencores y de la violencia machista.


Tres grandes mujeres unieron en palabra sus vivencias y sus experiencias. Tres mujeres activistas que han luchado desde su trinchera en pro de sus comunidades, en defensa de la lengua, la cosmovisión, de sus derechos y bienestar.

Si bien, como comentó la señora Amanda, no es fácil ser la única mujer en círculos de decisión donde prevalece la presencia masculina, su ejemplo marcará la pauta para muchas mujeres y niñas que las rodean.

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