Precarización, retos y derechos de las trabajadoras de hogar.


Por: Regina Arellano


En el marco del Día Internacional de las Trabajadoras del Hogar, es necesario visibilizar las problemáticas a las que se enfrentan las mujeres que buscan ganarse el sustento a través de este trabajo.


Algunos de los derechos de los que son privadas las trabajadoras son el salario justo, un contrato por escrito, el goce de vacaciones, aguinaldo, prima dominical, vacacional y la seguridad social.


A pesar de que el Seguro Social ya es una realidad para las trabajadoras desde que se instauró el programa piloto en 2019, es innegable la resistencia por parte de los patrones para pagar las prestaciones obligatorias e inscribirlas en los programas de salud correspondientes.


En entrevista, doña Fran, ex trabajadora del hogar, relató que cuando laboraba en casas no contaba con un sueldo justo o con las prestaciones de ley; razón que la llevó a tomar la decisión de buscar otro empleo.


“Yo me salí de las casas porque no me daban seguro”, señaló doña Fran.

Además, contó que en su trabajo actual en una oficina como empleada de “Servicios generales” sí cuenta con seguro y prestaciones, por lo que ya no tiene que asistir a médicos particulares cuando se enferma.


Asimismo, tiene un mejor horario, pues actualmente trabaja cuatro o cinco horas, cuando en las casas podía durar hasta siete horas su jornada laboral.


Por otro lado, Dinorath Peralta, directora general de Lúminas Centro de Derechos Humanos, señaló que las trabajadoras del hogar, al ser consideradas por la ley como trabajadoras de confianza, tienen riesgo de ser despedidas sin la posibilidad de ser reinstaladas.


Sin embargo, algo que comúnmente desconocen las trabajadoras, es que tienen el derecho a una indemnización constitucional, que es el pago de tres meses, al ser despedidas injustificadamente por exigir sus derechos.


“Si conocieran sus derechos y conocieran la manera de exigirlos, es más probable que los estarían ejerciendo incluso desde el momento en el que son empleadas, al exigir un contrato escrito, por ejemplo”, señaló.

Aunque los proyectos de la asociación Lúminas, como la Escuela de Derechos Laborales Humanos para Trabajadoras del Hogar y la Clínica de Derechos Humanos Laborales para Trabajadoras del Hogar (que tenían el objetivo de orientar a las trabajadoras para ejercer sus derechos laborales), no funcionan activamente en la actualidad, la organización mantiene sus puertas abiertas para asesorar a las trabajadoras del hogar para cumplir y exigir sus derechos.


franja alcanta im.jpg