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  • Foto del escritorLa Rata

La polémica de los nuevos libros de la SEP: una visión desde la infancia.


“Puede desorientar a nuestros niños y adolescentes”


“Atentan contra la libertad de convicciones éticas, de conciencia y religión”

“(...) una forma de adoctrinamiento ideológica, sexual y de género que atenta contra la niñez”.


“(...) porque ahí en esos libros se enseña puro comunismo, los niños van a aprender a correr a los curas y a quemar a los santos”


"La educación es un derecho humano, que enaltece a las personas”


"Las autoridades estatales tienen la obligación de garantizar, una educación pública, laica, científica y gratuita para todos”.



Fotografía: Secretaría de Educación Pública (SEP)


Por: Marite Hernández


Como antecedente importante, fue el 16 de enero de 1960, el Secretario de Educación Pública, en ese momento, Jaime Torres Bodet entregó en El Saucito, San Luis Potosí, los primeros libros de texto gratuitos.


Es menester recordar esta fecha, por la polémica que han suscitado los nuevos libros de texto en pleno 2023. También en 1960 hubo oposición, se crearon organizaciones para oponerse a los libros y su contenido, sabemos que el propósito era promover la garantía del derecho a la educación que quedó estipulado en la Constitución de 1917, así como la alfabetización de la población mexicana.


No debemos sorprendernos de las polémicas, al contrario, el debate en temas de educación debe ser una constante, pues los cambios y transformaciones son necesarios y un cuestionamiento al status quo. Y por supuesto, no ser ajenos a que las ideas instauradas tienen una carga política, es decir posicionamientos de temas en la vida pública, en el cual no todos y todas tenemos que estar de acuerdo.


La intención de esta contribución es mostrar opiniones captadas en un medio de comunicación escrito, con respecto a la polémica y a los actores que han vertido sus opiniones al tema de los nuevos libros de texto gratuitos, partiendo de la idea que la educación es un derecho humano de todas, todos y todes.


El escribir sobre este tema, surge a partir del cuestionamiento de mi hijo de 11 años de edad, de “porqué tanta polémica por los libros que nos van a entregar”, “nosotros somos inteligentes y sabremos analizarlos”, sus argumentos me dejaron pensando en todo lo que está circulando, y decidimos analizar algunas notas a nivel nacional de fechas martes 22 de agosto del 2023, y del 24 de agosto del 2023, de La Jornada nacional.


Desde una perspectiva de derechos humanos, el derecho a la educación está establecido en nuestra Carta Magna, en su artículo tercero constitucional, y existen instituciones encargadas de llevar a buen puerto dicho derecho, como la Secretaría de Educación Pública (SEP), así mismo existe una obligatoriedad del Estado de entregar los libros de manera gratuita, como se ha venido haciendo.


El derecho a la educación pública, gratuita y laica, es un derecho por el que se ha luchado históricamente, y si bien es cierto que cada gobierno federal ha propuesto cambios de acuerdo con su inclinación político-social y económica, es parte de los cambios y transformaciones.


Entiendo que los libros en la educación básica son referentes en temas fundamentales de conocimiento científico, humanístico, ciencias duras, cívica y ética, que establecen según criterio institucional, la base para la formación de sus educandos en la formación personal y colectiva, para que dicho estudiante tenga las herramientas indispensables para la consecución de su desarrollo en el transcurso de su vida.


Asimismo, dichos textos son orientadores y guías para los maestros y maestras, padres de familia o quienes sean tutor o tutora de los menores. Pero no sólo la Escuela forma ; formamos la familia, los amigos, la Iglesia, el juego, la televisión, el Club, el parque, la comunidad, las historias, los libros, los museos, el cine, la calle, la fiesta, los vídeojuegos, los medios de comunicación, las tecnologías, los viajes, los acontecimientos de vida, entre muchos otros, es decir los niños se forman en otros ámbitos y contextos, independientemente de los libros de la escuela, (Español, Matemáticas, Ciencias Naturales, Formación Cívica y Ética, Historia y Geografía), que son las materias básicas impartidas en la Educación Pública en México.


Me centro por el momento en lo ocurrido en San Cristóbal de las Casas y los discursos manifestados el domingo 20 de agosto, en el Barrio de San Antonio del Monte, en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, México, “niños y padres de familia se aprestan a festinar la quema de “los libros del diablo”, “no queremos puñales”, gritó alguien, mientras varios hombres que cargan las cajas de los libros de texto gratuitos (supuestamente nuevos), los tiran al piso del patio, una persona de suéter azul los rocía de gasolina y les prende lumbre”.


La multitud lo celebra mientras insulta al gobierno. “No queremos porquerías”, exclama una mujer. Alguien grita “solo falta la carne asada”. ¿En verdad eso pasó? -me pregunto- en pleno siglo XXI, signos de intolerancia o ignorancia? Pues sí, sí pasó, retroceso u oscurantismo, seguro esos libros algo de positivo tendrían para quienes nos atrevieramos a leerlos, o ¿todo sería contenido del diablo?, ¿qué se entiende por diablo? Tal acción, nos coloca en la deshumanización como sociedad, la falta de tolerancia, respeto, empatía, y la falta de respeto a los derechos humanos.


Aunque, ya tenemos antecedentes de quema de libros en Guanajuato, cuando el Frente Estatal de la Familia incineró libros de Biología, en el 2009, o cuando se prohibieron libros de historia.


La Red Unida de Apóstoles de Chiapas, que congrega a varias de estas denominaciones, rechaza los nuevos libros de texto porque considera que su contenido es una forma de adoctrinamiento ideológico, sexual y de género que atentan contra la niñez”.


En contraposición al discurso anterior menciono el Informe Mensual del Grupo Interinstitucional de la Estrategia Nacional de Protección a Mujeres, Niñas, Niños y Adolescentes, donde la Presidenta del Instituto Nacional de las Mujeres, instancia que participó en la elaboración de los contenidos de los libros de texto, Nadine Gasman, destacó la importancia de que los materiales educativos contengan rubros de género y prevención de las violencias contra las mujeres.


“El tema en los libros de texto es parte de la nueva conceptualización, de entender que lo que está en el centro de las violencias son las desigualdades de género, de pensar que no somos iguales, cuando lo somos, y está puesto en la manera en que los maestros van a abordarlo en el aula”.


“La forma en que vamos a educar en la Nueva Escuela Mexicana, es a partir de la experiencia, de las prácticas, de la reflexión crítica, y eso es lo que va a hacer ver estas diferencias, de las que durante mucho tiempo no se hablaba, no se veían, y no se reconocían, en el sistema educativo”.


Creemos que estos cambios forman parte de la realidad, de visibilizar que existen esas problemáticas sociales, culturales, y la tendencia es la búsqueda de una sociedad más justa, democrática y no violenta.


Así mismo, es importante el discurso del Frente Nacional de la Familia, una manta con el logotipo de la asociación exigía: Educación, sí, Adoctrinamiento no, los asistentes corearon las consignas”¡Ciencia sí, ideología no¡”, ”perversión no, educación, sí,” y se ve, se siente, la familia está presente”.


Por tanto, la pretensión es un análisis de las distintas connotaciones con el tema a tratar; las notas periodísticas, muestran claramente un sesgo y un posicionamiento ideológico, es decir grupos, actores que muestran su posición con respecto a los libros de texto, desde su visión, como seguro yo asumo una postura, y al final de lo que se trata es de verter nuestra opinión, que no quiere decir que la otra no sea válida, es la lucha por las ideas, el derecho a expresar lo que se siente y piensa en este momento crucial del debate que resulta enriquecedor para una sociedad en ciernes en su democracia.


Centrarnos en una discusión bizarra, como los comentarios que están poniéndose en la discusión pública, suele ser para los padres y madres, maestros, incluyendo a los niños, niñas y adolescentes, violentos y ofensivos, pues se les sigue viendo desde una perspectiva adultocéntrica, como si ellos y ellas no tuvieran la capacidad de razonamiento y los comentarios atentan contra la diversidad de familias que formamos la sociedad.


Asimismo, habrá que esperar a conocerlos a profundidad el día 28 de agosto, que los niños y niñas entran a la escuela y para poder discutir abiertamente, para no contribuir a una guerra de desinformación o manipulación mediática, al respecto de los libros, al final todo es perfectible y debemos estar abiertos al diálogo, ser flexibles ante la embestida dogmática y conservadora.


Pero construir un proyecto con la convicción de que es necesaria y urgente una transformación en el proceso enseñanza-aprendizaje, en una nueva relación alumno y maestro, en una forma distinta de entendernos como seres humanos y nuestras distintas realidades.


Luchamos por una educación humana, laica, gratuita y de calidad, crítica, colectiva y sensible al bien común, solidaria, cuidadora de nuestro medio ambiente y espacios públicos; formar seres humanos con un pensamiento crítico, respetuoso de la diversidad social, sensibles antes las injusticias, que luche por el bien común y bienestar de todas las personas.


Hasta la próxima. Evo (mi hijo), ya quiere conocer sus libros, agradece y dice que mañana espera conocerlos.


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