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La pertinencia de incorporar las miradas de la antropología Social en los fenómenos de la vida


Por : Marite Hernández Correa.

La importancia y pertinencia de la antropología social, tiene que ver con entrenar la mirada y los sentidos  para ser observadores, observadoras de las distintas realidades económicas, políticas, culturales, laborales, empresariales, de integrar una mirada multicultural, con gafas de derechos humanos, con perspectiva compleja e integral de nuestras realidades que resultan devastadoras, al atrevernos a  “observar” contextos, la mayoría de las veces dolorosos, injustos, violentos, donde las experiencias de las personas son la base de nuestra reflexión.


La antropología social, como ciencia que trata de indagar el mundo cultural de los grupos que coexisten dentro de una sociedad, nos ayuda a comprender sus principales problemáticas, aspiraciones y retos en el mundo actual. A brindar posibilidades de análisis de esas realidades que estamos observando y adentrándonos, profundizando con las técnicas y metodologías pertinentes lo que hemos decidido preguntarnos con respecto de esos contextos.


La antropología es una ciencia crítica de la realidad, que nos devela múltiples posibilidades de comprensión del ser humano dentro de la sociedad, nos ayuda a emprender y aprender múltiples aventuras en el conocimiento de los  fenómenos sociales, así como ser flexibles en torno a los distintos escenarios que enfrentamos como personas, organizaciones, instituciones, colectivos.


La antropología social, nos permite asumir una mirada crítica, libertaria, que nos enfoca en las distintas aristas del problema, realizar preguntas para seguir profundizando, observar los contextos, asombrarnos, indignarnos.  


Animarnos a brindar opiniones en torno a la vida de los distintos grupos sociales, situaciones, contextos, de una manera compleja, que nos permita integrar el  sentir de las personas en el lugar de los hechos, donde se desenvuelve su vida,  es por ello la trascendencia del trabajo de campo y del diario de campo como una de las herramientas  fundamentales del quehacer antropológico.


Emprender narrativas a profundidad que nos permitan entender no sólo el momento histórico que puede vivir tal pueblo, grupo, institución, sino tomar en cuenta la posibilidad de involucramiento como investigador o investigadora, donde muchas de las veces la llamada objetividad de las ciencias sociales no se da, pues terminamos involucrándonos, siendo parte de la problemática que hemos decidido describir, analizar, siendo tocadas de múltiples maneras y asumiendo un posicionamiento político, que considero es la riqueza y la aportación de la antropología social, donde al final debemos tener la capacidad de decidir el enfoque y el distanciamiento, la riqueza también es la denuncia, la postura clara que ayude a entendernos como sociedad a ir descubriendo el cambio social, donde la tendencia será la plenitud de derechos para todos y todas.


Nos ayuda a ser empáticas, empáticos con los diferentes contextos que podemos observar o que hemos decidido observar,  y muchas de las veces ofrecer alternativas, soluciones o análisis para enfrentar las crisis o conflictos por los que atraviesa la sociedad, la antropóloga, el antropólogo, inquiere, observa, está en el lugar de los hechos, redirigiendo y explorando las diferentes manifestaciones humanas en un contexto dado, puede brindar una perspectiva de los fenómenos, se nos entrena para armar una estrategia metodológica que nos permita ir redescubriendo nuestros mundos culturales.


Es importante hoy en día la revalorización y la pertinencia del trabajo del antropólogo, de la antropóloga como un profesional que aporta, construye y brinda un conocimiento entrenado, disciplinado, donde se es capaz de  innovar en distintos espacios públicos, empresariales, escuelas, instituciones, gobiernos, movimientos y luchas por reivindicación de derechos colectivos, donde se deben desplegar las principales cualidades del pensamiento etnográfico como lo señala Jay Hasbrouck, la capacidad de reconocer las diferencias culturales, el valor del pensamiento holístico, la empatía o el Storytelling en los procesos de innovación estratégica.


Por tanto considero importante que se revalore el trabajo de las y los antropólogos, pues la sociedad se beneficia de múltiples maneras como ya vimos, al incorporar las habilidades, y talentos en sus áreas de trabajo, no sólo en la academia, sino en los distintos espacios sociales laborales.


Es importante que los antropólogos y las antropólogas sepamos comunicar las enormes aportaciones de nuestro trabajo fuera de la academia, y tomar en cuenta que debemos potencializar los beneficios que podemos generar y contribuir en la vida social toda, así como motivar a la academia a modificar sus planes de estudio incorporando nuevas visiones prácticas, de la administración pública, la industria, la empresa, los colectivos y organizaciones, desde donde podemos hacer enormes aportaciones con perspectiva ética y social, respetuoso de la naturaleza, respetuoso de los derechos de hombres y de mujeres, hacer ver que siempre será mejor contribuir tomando en cuenta la opinión de todas y todos pues podemos aportar a  un mundo más vivible, justo y humano.


Las reflexiones que con ustedes comparto, fueron tema de discusión que surgieron del Primer Encuentro de Egresadas y egresados de Antropología Social.

 

Deseo a todas y todos un año 2023 lleno de dicha, gozo y benevolencia. Nos vemos el próximo para seguir reflexionando juntas y juntos. Gracias, gracias, gracias.

 

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