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Hasta la última dosis


Por: Xochiquetzal Rangel


Para miles de familias de la zona metropolitana, el 13 de abril del 2021, marcará un antes y un después en sus vidas, este día se convirtió en la esperanza para las personas de la tercera edad. Este martes, el virus comenzó a perder de a poco la batalla, luego de que el sector más vulnerable frente al SARS-CoV-2 y de mayor concentración en los municipios de Soledad de Graciano Sánchez y San Luis potosí recibieran la primera dosis del biológico de Pfizer.


Aunque la vacunación comenzó en un día que para los supersticiosos representa mala suerte, el martes 13, y pese a que los intensos rayos del sol que se posaron sobre la cabeza de cientos de adultos mayores, la incertidumbre sobre los protocolos a seguir, los abuelos y abuelas potosinas y soledenses superaron el temor de recibir su vacuna.


Con sillas, paraguas, sudor sobre la frente, pero con la ilusión de una esperanza para sobrevivir a una pandemia que parece no ceder ante ellos. Acudieron a uno de los siete puntos de vacunación desplegados en la zona metropolitana, incluso antes de las seis de la mañana para asegurar su primera dosis y comenzar el proceso de inmunización.


En el comienzo de la inoculación de adultos mayores se intentó respetar el horario de apertura, que se había marcado sería las 9 de la mañana, sin embargo, el horario de cierre varió, al menos en el Centro Cultural Universitario Bicentenario ubicado en la capital potosina, el personal medico laboró cerca de 12 horas en atención y aplicación de las vacunas para los adultos mayores que arribaron a este lugar.


HASTA LA ÚLTIMA DOSIS


Llegaron las seis de la tarde en el Centro Cultural Bicentenario, en el ambiente cálido, aún con fuertes rayos de sol, la desesperación sobresalía por encima del ruido de los motores de automóviles estacionados en doble fila, la gente corría con una sonrisa marcada en las arrugas de sus ojos para dar la buena noticia, aún había 150 dosis que sí o sí tenían que ser aplicadas, pese a que hace una hora debieron cerrar.


En la carpa exterior, que servía como primer filtro, ubicada en Avenida Paseo de los Derechos Humanos, cerca de las siete de la tarde, un elemento de seguridad privada informaba a los familiares que podrían ingresar al menos 150 adultos mayores más, por la disponibilidad de dosis, a ese punto no se estaba revisando la documentación requerida como la letra del apellido paterno que correspondía a este martes, únicamente que la persona acreditara tener más de 60 años, la decisión fue tomada ante la urgencia de que se aplicaran la totalidad de dosis de las poco más de dos mil disponibles en el CC2000, durante todo el día.


En la explanada del centro universitario, algunas personas esperaban poder ingresar al edificio para recibir su vacuna y posteriormente otros 30 minutos de observación, mientras permanecían sentados en una silla azul, junto a cerca de 300 personas, que eran observados por sus familiares que atentos esperaban a que pasara los minutos de espera.


"VOY A LLEGAR A BAILAR CON MIS NIETOS"


Para la señora Rosa María Martínez, de 74 años, lo más difícil de la jornada de vacunación no fue el dolor que le produjo la inyección si no la espera de al menos cuatro horas, tres de pie y poco menos de una hora al interior del centro y aunque desesperada ya quería salir de la habitación, pensaba en que al finalizar el proceso podría regresar a casa y por fin celebrar que el coronavirus no la venció, pese a que le falta su segunda dosis, la cual se la aplicarán dentro de 21 a 40 días.

“Ahorita voy a llegar a bailar con los nietos de puro gusto, porque uno que está achacoso y viejito no falta, hasta una patada de mosca”, comentó.

Para su nuera, que la hayan vacunado fue casi un milagro, pues cerca de las cinco de la tarde y tras más de dos horas de espera en la inmensa fila que se hizo, les habían notificado que la vacuna se había agotado, sien embargo, luego de que algunos de los presentes se retirarán cabizbajos, el anuncio de que aún quedaban algunas disponibles hizo que regresará a la familia Martínez Cisneros la alegría y tranquilidad de que sí se vacunaría.


12 HORAS


En cuanto comenzó a oscurecer, la afluencia en el lugar bajó. A las nueve de la noche, las luces al interior del Centro Cultural y los cristales que dan hacia el periférico, dejaban ver que en las sillas azules que sirvieron de asientos para miles de personas en este día solo permanecían poco menos de 20 adultos mayores, quienes recibieron las últimas aplicaciones del biológico de Pfizer.

Ahí, como suele decirse en los dichos mexicanos, "en las buenas y en las malas", la señora Josefina Galván de 75 años y su esposo de 70, quien en un principio se rehusaba vacunarse, esperaban poder recibir su inyección juntos y terminar con la incertidumbre que les dejó 12 meses de no poder salir y abrazar a sus seres queridos por el miedo de contraer la covid-19.

“La verdad es una energía muy bonita, se siente bonito porque después de tanto tiempo tanto miedo incertidumbre creo que es un sentimiento de emoción el verlos ahí formados, que les dieran el acceso y ahorita que ahí vienen, yo creo que están muy contentos sobre todo de que podamos ver a la familia ahí junta” comentó Carolina Galván, hija de la pareja, quien los llevó al módulo de vacunación .

Pese a que fueron de los últimos potosinos en recibir el fármaco, pudieron acceder a este luego de que pasaran al menos seis horas desde la primera vuelta que dieron en el centro de vacunación, ya que desde las tres de la tarde su hija comenzó a monitorear la posibilidad de ser vacunados, ya que a ellos les tocaba, de acuerdo con el programa, hasta el miércoles 24. Milagro, suerte o coincidencia, esta pareja pudo recibir el biológico gracias a que aún quedaban disponibles 150 vacunas que debían aplicarse hasta la última dosis para que no se desperdiciaran.



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