• La Rata

El reto de ser mujer y operar un camión en un estado inseguro.

Actualizado: ene 20


Sanjuana Hernández. Fotografía tomada por Xochiquetzal Rangel.

Por: Xochiquetzal Rangel.

(Texto originalmente publicado en Astrolabio).


En un estado como San Luis Potosí, con declaratoria de Alerta de Violencia de Género en 6 de los 58 municipios que lo conforman y cuya capital ha registrado 4 de los 7 casos de feminicidio registrados por la Fiscalía General del Estado, al menos 4 mujeres operan una de las rutas de camión más concurridas del municipio de San Luis Potosí, la ruta 10 perimetral.


Sanjuana Hernández, en entrevista, aseguró no tener miedo de manejar una unidad de transporte colectivo, aunque la inseguridad ha sido el sello particular del 2019 para la entidad potosina.


La gente sube extrañada a la ruta 10 perimetral, con asombro y cortesía algunos usuarios del transporte urbano saludan a la operadora de 28 años. Un señor de aproximadamente 40 años hace muecas al ver que quién lo llevará a su destino es mujer, pero no desciende de la unidad quizá por la larga espera que llevaba bajo el sol.


La mujer que se sienta presurosa 5 lugares atrás de la entrada en el costado derecho, me regala una sonrisa cuando me dirijo a retomar mi asiento. Con admiración reconoce que quien lleva el volante es una mujer joven de tez morena y amable.


Sanjuana Guadalupe Hernández, es una de las cuatro operadoras de la empresa de Transportes Urbanos y Suburbanos “Tangamanga” que manejan en la ruta “10 perimetral interior y exterior” realizando un circuito que comienza en la Avenida Avenida Hernán Cortés, 408b y hace al menos 50 paradas antes de regresar al mismo punto.


Desde hace cuatro años recorre la misma ruta durante 9 horas 6 días a la semana, lo que corresponde en promedio 168 vueltas al mes, en un horario que varía según el turno que le toque, mismo que se divide de 6:30am a 2:30 pm o de 2:30 pm a 10:40 pm, “los recorridos son continuos… son 7 vueltas por cada turno”.


Comenta que el trabajo que realiza le apasiona, aunque es cansado y doloroso para la espalda permanecer tanto tiempo sentada, aunque no es difícil debido a que lo único que cambia en comparación con los automóviles y camionetas son las dimensiones.


“Queríamos igualdad y ahí está, hay que trabajarle en todo. Para mí, representa un orgullo trabajar aquí, porque es mi pasión andar en los camiones siempre fui fanática de los camiones”.


¿Es difícil lidiar con los usuarios?


“Me han mentado mi madre, me han dicho pendeja, que nada más por que soy mujer, típico de los hombres machistas… hay muchos que me han mentado hasta la madre, pero ya uno qué más hace que aguantarse. Por ese lado es difícil, porque uno no les puede contestar porque van y te reportan, y tienes que pagar de tu dinero una infracción, lo menos que he pagado yo es de 600 pesos (por una multa)”.


En promedio pagar una multa por contestar a una agresión de algún usuario, de acuerdo con el salario que percibe Sanjuana, le tomaría pagar la sanción un día y medio de lo que gana como operadora, ya que su sueldo es de 380 pesos diarios, solo por defenderse.


Aunque no es común que tenga enfrentamientos con usuarios, una vez tuvo que lidiar con un señor agresivo que al darse cuenta de que era mujer y operaba en la ruta que tomaba, comenzó a gritarle, por lo que decidió no darle el acceso al autobús cerrando la puerta y retirarse con la unidad.


“Uno los puede reportar, pero comunicaciones le hace más caso a un usuario que a un operador, porque el usuario es primero. No hay tanto respaldo, con ningún operador sean hombres o mujeres, aquí el usuario es el patrón como quien dice, nosotros somos los empleados de ellos”.


¿Qué opinan tus compañero de que haya operadores de transporte urbano mujeres?


“Muchos como que todavía están en que no deberíamos de estar aquí.

Yo digo que es por su orgullo de hombre, que piensan que es un trabajo nada más de hombre, pero yo digo que todo mundo podemos trabajar en lo que queramos. Cuando yo entré ya había muchas mujeres trabajando, ya era normal ver a una mujer en el camión”.


De acuerdo con el reporte “Género y transporte: experiencias y visiones de política pública en América Latina” de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), la Organización Internacional del Trabajo (OIT) el sector de transporte tiene una limitada participación de mujeres. Tan solo en México en 2014 en dicho sector el 92.3% del trabajo en el transporte era ejercido por hombres, mientras que solo el 7.8 por ciento era realizado por mujeres.


El sueño:


Cuando Sanjuana tenía 10 años pensaba en que algún día manejaría uno de los camiones a los que se subía y que le llamaban de forma obsesiva, sueño que a los 24 años decidió cumplir, después de darse cuenta que trabajar dentro de cuatro paredes no era lo suyo, así que le pidió a uno de sus amigos, que al igual que ella es operador, le enseñara a manejar y él le prestó uno de los camiones que manejaba, luego la mandó a la escuela de la empresa Tangamanga y en octubre de 2014 fue aceptada por dicha empresa para comenzar a trabajar.


Aunque fue aceptada, su familia no estaba de acuerdo del todo en que ella pudiera ser operadora, ya que ese es un trabajo para hombres, y que tal vez, como con sus otros trabajos lo dejaría a los dos meses de comenzar por que le aburrían.


“Yo le dije a mi papá, es mi gusto y nada más te estoy avisando que voy a entrar a trabajar; y me dijo, pues yo no te voy a apoyar; y le dije pues no me importa. Y mi mamá me dijo, si tú quieres ahí, adelante. Ahorita creo que es mi papá el que anda más gustoso de que ande aquí que mi mamá, porque a todo el mundo le platica que su hija es que trabaja en los camiones, que si me conocen, unos dicen que sí otros que no y ahí me anda dando a conocer con todos, como de orgullo”.


De las experiencias que le han resultado satisfactorias, dijo que han sido muchas, pero destacó que se siente bien cuando reconocen su trabajo: como el camión que opera tiene una rampa para las personas que suben en silla de ruedas, cuando ingresan le regalan algún dulce en forma de agradecimiento. “Es algo como que estás haciendo bien tu trabajo”.


Sin embargo, de las experiencias menos gratificantes, comentó que no se le olvida un percance que tuvo con un motociclista, porque la sensación de desesperación e impotencia por no poder hacer nada en el momento es algo que no desearía volver a vivir.


“Si estuvo fuerte, el de la moto casi se andaba matando y sí se siente la impotencia de no poder hacer nada y con el pensamiento de que nos van a echar la culpa porque la mayoría de las veces le echan la culpa a uno por ser chofer de camión, porque la gente luego dice que nosotros les aventamos el camión, cuando pues… a veces no saben ni cómo estuvieron las cosas y a veces uno, aunque trata de evitar los accidentes, pasan”, aunque no dio más detalles de dicho accidente, por el mal trago que pasó.


A pesar de que en ocaciones termina tarde, Sanjuana no tiene miedo de manejar un camión en San Luis Potosí o llevárselo hasta su casa cuando termina el turno que comenzó a las 2:30 de la tarde, ni siquiera porque en el último año se sigan mantenido los indices delictivos en números rojos o por el hecho de que tan solo en 2018 se registraron en el Estado 54 muertes violentas de mujeres, de los cuales 28 se catalogaron como feminicidios.


“Sí he oido mucho eso de la violencia contra la mujer, pero pues a mí hasta ahorita no me ha tocado. Digo que si el día que me toque me va a tocar aunque este en mi casa”.


Antes de que se tuviera que retirar para dejar en las oficinas el dinero de los pasajes que juntó durante sus 9 horas de trabajo e ir a descansar, comentó que tal vez no seguirá siendo operadora de transporte público por siempre, “ hay que buscarle algo mejor, algo que sea lo mejor, pero por mientras aquí, porque es mi pasión”.


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