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  • Foto del escritorLa Rata

“El acceso al poder: Derecho de las mujeres Aquí y Ahora: Mujer Presidenta de la Nación Mexicana”

“El derecho a decidir, a manifestar públicamente nuestras ideas,

a disentir, a mostrarnos como somos, sin ser reprimidas,

juzgadas, recluidas, aunque nos califiquen de grises, sabiendo que somos luz”.

“Todo lo que no sea un semblante risueño nos expone

a ser percibidas como mezquinas, resentidas, enfadadas o peligrosas”.

Marilyn Frye


“No son nuestras diferencias lo que nos divide.

Es nuestra incapacidad de reconocer, aceptar y celebrar esas diferencias.”

Andre Lorde


“Lucho contra la indiferencia y la apatía … y por la libertad y la posibilidad de elegir”

Pussy Riot Mariya Alyokhina


“Si (ella) puede verlo, puede serlo”.

See Jane

Por: Marite Hernández Correa


La forma que pretendo abordar esta contribución es poner a la discusión pública una pregunta compleja, que a lo largo de la historia se ha formulado en voz alta y a menudo en silencio, a pesar de los avances en igualdad en el acceso a derechos, las mujeres seguimos siendo no partícipes plenas de derechos en todos los ámbitos de nuestras vidas.


La pregunta que sigue siendo necesaria en nuestros días, ¿Estamos preparadas y preparados para ser gobernados o gobernadas en México por una mujer? La propia pregunta resulta chocante, incómoda y hasta discriminatoria.


Sin embargo, pretendo verter argumentos que abonen a un posicionamiento político, seguramente hay más, y son válidos, pero aquí y ahora esta es mi reflexión.


Históricamente las mujeres hemos estado en la toma de decisiones políticas, luchado por preservar en cada momento nuestros espacios vitales, nuestros cuerpos, nuestras vidas. Acciones que hemos llevado a cabo con la carga cultural de tener cuerpos de mujeres, de haber nacido mujeres.


Se nos hizo creer que nuestro existir como mujeres dependían de los “otros”, atentas de sus servicios, atadas y subordinadas a una serie de roles y estereotipos, que nos hacían sujetas de segunda clase, dependientes “de”, sin voz, ni criterios propios, hemos avanzado poco, pues todavía permea la mentalidad de que las mujeres somos de su propiedad u objetos y que no tenemos derechos ni libertades.


Esto no quiere decir que como sociedad no estemos interrelacionadas al engranaje colectivo, eso es una realidad, desde una concepción holística, todo está conectado con todo, la naturaleza, la tierra, las acciones humanas y no humanas, las relaciones personales, la reproducción humana.


El hecho de que a las mujeres nos hayan recluido históricamente al espacio privado, no quiere decir que hayamos estado inmovilizadas, paralizadas, impávidas, viendo pasar los procesos sociales, culturales y políticos del momento.⁽¹⁾


No, hemos participado y accionado en el espacio público, luchado por los derechos y libertades, junto a otras mujeres y hombres, irrumpido en la escena pública, marchando, con nuestras ideas, escritos, poniendo el cuerpo, levantando el fusil, en los distintos momentos históricos, como la Independencia en 1810, la Revolución en 1910, entre incontables procesos donde muchas de las veces hemos sido invisibilizadas para el Estado y la sociedad.


Nos hemos organizado para arrancar al estado patriarcal, machista y misógino el derecho al voto⁽²⁾, el derecho a la educación y la ciencia para todas, hemos luchado por tener propiedades y bienes, por decidir tener pareja, hijos o no, por divorciarnos.


La lucha por condiciones dignas de trabajo, nos hemos inconformado y rebelado por las violaciones y atrocidades a nuestros derechos, a los pueblos indígenas, por las violaciones a los derechos de otros y de otras, por el acceso a decidir sobre nuestros cuerpos, por la defensa de nuestra tierra y territorios, por el acceso al derecho a la justicia.


Hemos rechazado la discriminación, el racismo, el clasismo. Por tener acceso a cargos públicos, por ser representantes populares, presidentas municipales, gobernadoras, juezas, magistradas, presidentas de la República mexicana.


Las Mujeres hemos aprendido a salir a las calles, a gritar “Ni una más, ni una más, ni una asesinada más”, a gritar al unísono de nuestros corazones y voces que “Fue el Estado”, “No al fobaproa”, “Las niñas no se tocan”, “No al Fraking”, “La tierra no se vende, se lucha y se defiende”, “Por una educación de calidad, laica y gratuita”, “No a las violencias machistas”.


Hemos aprendido que los movimientos son cíclicos, pero que ellos representan las mejores causas de propiciar cambios sociales, sin nuestra organización y acción, las transformaciones irán más lentas, y la intervención de las mujeres ha sido clave para la conquista de derechos y los cambios de raíz, muchas luchadoras sociales han quedado en el camino, es por eso que hoy y siempre hemos estado preparadas para seguir dando la lucha, desde una perspectiva renovada, amorosa y con proyecto colectivo, pues esa será nuestra huella en el andar político.


Hemos y seguimos luchando por una vida libre de violencias en todos los aspectos de nuestras vidas. Somos herederas de las luchas y sabiduría de nuestras ancestras.


Y de las que luchan y teorizan hoy en día, por eso, es que hoy, podemos decir con conciencia y libertad que Aquí y Ahora es el momento de que las mujeres, accedamos a la toma de decisiones públicas, a la hechura de leyes que beneficien al bien común, de luchar por espacios armoniosos y equitativos.


Hemos sido las receptoras de esos conocimientos de inconformidad y rebeldía, no es que antes no hayamos estado presentes, hoy seguimos insistiendo que nuestra participación debe ser respetada y no violentada, las mujeres de izquierda propugnamos por formas distintas de hacer y ver la política, de reconocernos capaces, que sabemos, queremos y podemos incursionar a la política, donde nuestra voz, aportaciones y proyectos son valiosos, que apuestan a construir una vida mejor para todas y todes.


Las mujeres estamos en procesos distintos, tenemos historias específicas que son valiosas para enriquecer la vida pública, que nos empoderan en nuestros saberes, como personas sujetas plenas, sin miedos.


Hoy debemos organizarnos, plantearnos estrategias viables que tiendan a solucionar los enormes pendientes que como sociedad tenemos, construir desde abajo una Agenda de Género, ambiental y sin violencias, que construya políticas y criterios enfocados en implementar mejores prácticas de desarrollo sostenible respetando la interseccionalidad de la vida toda, participativo y equitativo, donde las necesidades y voces de las personas sean tomadas en cuenta por los gobiernos, ser empáticas con las realidades crudas que nos rebasan cada día, estar dispuestas a buscar consensos equilibrados, buscar diálogos incluyentes SUMAR posibilidades de ganar voluntades con proyectos atendiendo sus inquietudes, donde quepamos todes.


El ajedrez político nos presenta hoy como nunca antes, que una mujer llegue a ser la Presidenta de la Nación Mexicana, representada por la Dra. Claudia Sheinbaum Pardo, desde el derecho que me asiste a expresar mi derecho a participar en la vida política, y asumiendo la responsabilidad de mi definición, ella es la posibilidad real de profundizar en un gobierno de izquierda, que vele por los intereses de los menos favorecidos.


Ella es una mujer, con enfoque de derechos humanos, equidad de género y multicultural. Respetuosa de la diversidad, comprometida en la construcción de una política diferente, que se apegue a la ética pública, a implementar dentro del gobierno el rechazo a la corrupción, la discriminación, los privilegios y las violencias, así como el cuidado y el rescate del medio ambiente como un derecho humano.


La visión de asumir una política como servicio en beneficio del bien común, no para beneficio personal o de una camarilla, que abuse del presupuesto público. Hemos dicho ¡ya basta¡ a esa política de rapiña que transgrede la dignidad humana.


Ella representa ideales y sueños por construir una patria mejor en el Ahora y para las futuras generaciones, Claudia Sheinbaum, representa una visión clara en la administración de políticas públicas que beneficie el acceso a los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales, como el acceso real de la educación como un derecho humano, a una política justa e inclusiva.


Ella sabe que las mujeres tenemos derecho a acceder cargos de decisión, es consciente de las luchas históricas de las mujeres y del movimiento feminista para lograr derechos y visibilizar la enorme desigualdad estructural que hemos vivido desde hace siglos.


Ella busca los acuerdos y los consensos que beneficien al interés común, no personal ni de grupos, anteponiendo siempre principios éticos que se imbrican con reflexión científica.


Claudia es una académica de alto nivel, garantiza con el apoyo del pueblo, y de más compañeras que logremos transformaciones que se vean trasparentadas en la vida de los pueblos indígenas, campesinos, campesinas, mujeres, trabajadores, empresarios, empresarias en San Luis Potosí.


Como lo ha demostrado en los distintos encargos que ha asumido dentro de la administración pública en la Ciudad de México.


Ella comprende que somos un todo, el tema de la desigualdad social, por tanto, el objetivo es cambiar las condiciones de ese estado de cosas que en los últimos 36 años han dejado en el rezago, olvido e injusticia a las mayorías.


Combatirá las causas de la violencia estructural y persistente en México y en nuestro Estado, escuchando las necesidad y prioridades de los potosinos y potosinas, ella sabe que la participación de las mujeres en la toma de decisiones enriquece la vida pública y es un derecho humano, nuestra participación política.


Así mismo otro argumento a su favor, es tiempo de las mujeres como ella misma lo ha dicho, nunca en la historia de México ha habido una Mujer Presidenta, y hoy estamos preparados y preparadas por que confiamos en su capacidad y honestidad, en su claridad en el proyecto de Nación que necesita México, y San Luis Potosí.


Claudia tiene un liderazgo y reconocimiento dentro de Morena y fuera de Morena, es tiempo de las mujeres. Con los argumentos vertidos, doy respuesta a la pregunta que origina esta contribución, sin pensarlo demasiado: Si, sí estamos preparados y preparadas para ser gobernados y gobernadas por una mujer, en las más altas esferas gubernamentales.


Pues las mujeres deberíamos de disfrutar de los mismos derechos que los hombres. Los avances para los derechos de las mujeres no ha sido un camino fácil, aunque se opongan los argumentos conservadores, seguiremos insistiendo en que Aquí y Ahora es momento de las mujeres en el acceso al más alto poder público en México.

 

⁽¹⁾Si bien el derecho al voto y a ser voto se entrelaza con el concepto de participación política de parte de las mujeres, se debe remarcar que la participación política no se constriñe únicamente al voto. Las mujeres han sido sujetas políticamente activas en todas las luchas sociales en el país. Tal es el caso de mujeres como Josefa Ortiz y Leona Vicario durante la Independencia, Carmen Serdán, Juana Barragán (La Barragana), Manuela Ortiz (La Capitana) en la Revolución Mexicana, entre otras muchas mujeres que participaron activamente en las luchas sociales en México y en el mundo.


⁽²⁾1923, el congreso local del estado de San Luis Potosí reconoce el derecho de las mujeres a votar durante el mandato de Rafael Nieto. Este derecho se acotaba a las mujeres que supieran leer y escribir y las facultaba para participar en las elecciones municipales de 1924 y las estatales de 1925. Sin embargo, el Congreso Federal declaró como invalido el voto femenino en 1925 debido a la Guerra Cristera. 1925, Elvia Carrillo Puerto se instala en San Luis Potosí, a causa de la persecución y hostigamiento que vivía en Yucatán después del asesinato de su hermano en 1924. Se postula para diputada local, empero no pudo ejercer dicho cargo a pesar de haber resultado ganadora debido a que el Congreso había invalidado el voto femenino, motivo por el cual se trasladó a la Ciudad de México.1946, se aprueba la reforma de ley que reconoce el derecho de las mujeres a votar, durante el mandato de Miguel Alemán, aunque esta reforma contemplaba únicamente la participación de las mujeres en las elecciones municipales.1953, El 6 de octubre, la Cámara de Diputados aprobó por unanimidad las reformas a los artículos 34 y 115, fracción I, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos que reconoció la ciudadanía de las mujeres. Se publicó en el Diario Oficial de la Federación el nuevo texto del artículo 34 constitucional: “Son ciudadanos de la República los varones y las mujeres...". A partir de este momento las mujeres mexicanas adquirieron la ciudadanía plena, reivindicada y formulada por primera vez en un programa político.

1955. Primeras elecciones federales en las que participaron las mujeres. La primera mujer en depositar la boleta electoral fue la esposa del presidente Ruiz Cortines.





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