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Contar con prestaciones, principal demanda de trabajadoras del hogar


Por: Leticia Vaca


“Las personas que tenemos más de cinco hijos sabemos que a veces no hay (…) hay veces que uno no tiene lo suficiente para darles y por eso nos vemos en la necesidad de trabajar”, dijo Adriana Jiménez Dávalos durante su participación en el programa “Apoyamos la Paz” del Instituto de las Mujeres del Estado de San Luis Potosí, en el que se habló de las trabajadoras del hogar.


La charla se realizó en el marco del Día Internacional de las Trabajadoras del Hogar, que se conmemora cada año el 30 de marzo desde 1988.


Marcelina Bautista, activista y trabajadora del hogar fundadora del Centro de Apoyo y Capacitación para Empleadas del Hogar y del Sindicato Nacional de Trabajadores y Trabajadoras del Hogar, así como Adriana y Karla Contreras, ambas trabajadoras del hogar en San Luis Potosí, evidenciaron que, pese a los logros que se han tenido en el reconocimiento de sus derechos, persiste la necesidad de contar con prestaciones.


“En cuestión a las prestaciones yo siento que nos ayudaría a nosotras, bueno, lo digo por experiencia propia. A mí se me está complicando con mi bebé, por eso me gustaría también tener el apoyo del seguro y poder acceder a una guardería, sería algo en lo que yo haría mucho hincapié, en que las familias nos apoyaran en reconocer nuestra labor y poder tener prestaciones”, dijo Karla Contreras.

En el caso de Adriana, comentó que es indispensable para las trabajadoras del hogar contar con prestaciones, ya que al sufrir algún accidente “¿quién va a responder?, prácticamente quedaríamos desamparadas y pues ahora sí ya cómo saldremos adelante”.


Aparte, Marcelina Bautista compartió un poco de su historia personal y de su activismo en la defensa de los derechos de las y los trabajadores del hogar.


Marcelina inicio a desempeñarse como trabajadora del hogar desde los 14 años, sin saber hablar español, migró de Oaxaca a la Ciudad de México. Al darse cuenta de que pese a todo su esfuerzo no lograba superarse en varios aspectos, entre ellos el académico, inició una lucha que continúa hasta la actualidad.


“Empecé a hacer este trabajo y después de uno, dos años, mi situación era lo mismo, y entonces empecé a cuestionarme ¿por qué tenía que estar así?, ¿qué tenía que hacer?, sobre todo ¿por qué en los estudios pues no lograban superarme? (…) Como trabajadora del hogar dejamos eso y justo fue lo que me impulsó a empezar a buscar”.

En esa búsqueda, Marcelina quería estudiar, conocer más cosas y las oportunidades se presentaron, en 1988 participó en un encuentro latinoamericano de trabajadoras del hogar en el que se conformó la Confederación Latinoamericana.


“A partir de ahí empecé a formar parte de este movimiento, que fue el primer movimiento de mujeres en América Latina; las trabajadoras del hogar tuvimos que empezar a hablar de nuestros derechos, a exigir, a organizarnos y sobre todo a incidir para cambiar nuestra situación”.
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